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Los Ratones que Comían Diamantes

Los Ratones que Comían Diamantes

CUENTOS INFANTILES PARA DORMIR

Don Ricardo tenía que emprender un viaje a tierras lejanas,  pero había un problema: no podía dejar en su casa unos diamantes que tenía, ni podía llevárselos con él, porque en ambos casos corría el riesgo de que se los robaran. Luego de pensarlo un poco, fue donde su vecino, un gran amigo suyo, y mientras cenaban le dijo:

-Tengo que hacer un viaje a tierras lejanas por un par de meses, y necesito de usted un favor. Tengo diez diamantes  y me gustaría saber si usted puede guardármelos. Si usted lo hace, a mi regreso yo le regalaré un diamante, ¿Qué dice usted? –Totalmente De Acuerdo- contestó el vecino- encantado le guardaré sus diamantes y los cuidaré como si fueran míos.

Pasaron varios meses, y Don Ricardo no aparecía. En más de una ocasión el vecino estuvo tentado a quedarse con los diamantes, pero, qué cuento le diría a don Ricardo cuando regresara. No, eso no podía ser.

Sin embargo, su mujer, que era una persona con mucha avaricia, con frecuencia le inventaba algo todos los días para que su esposo pudiera quedarse los diamantes. Al fin de tanto, pudo convencerlo. Así que, cuando al final apareció Don Ricardo para recoger sus diamantes, salió el vecino a recibirlo con una cara de tristeza que daba lástima.

-¡Ay, Ricardo, no se puede imaginar lo que nos pasó… -¿Qué sucede? –Dijo don Ricardo- ¿acaso le robaron los diamantes? -No, no se trata de eso, es peor todavía – dijo el otro. -Bueno, entonces no me haga desesperar y dígame qué tan trágico puede ser.

-Pues… ha de creer que… bueno, no sé cómo explicarle… imagínese que sus diamantes… bueno, yo los tenía bien protegidos, pero…

-Pero… ¿qué fue lo que pasó ? –preguntó don Ricardo.

-Los Ratones…. Los Ratones se los han comido… Sí… así es… Los Ratones…

Don Ricardo se quedó callado. Después de pensar un rato dijo:

-¿Y se comieron los diez… ?  – ¿Y ni siquiera un pedazo dejaron ?

-¡Para Nada! –contestó muy tranquilo el vecino, al ver que su amigo había creído semejante mentira que le inventó su esposa.

–Toditito se lo comieron. Estoy tan triste por eso, que no sé qué voy a hacer…. No sé cómo pagárselos…

-No, no es para tanto – contestó don Ricardo –en esta vida todo tiene arreglo. Ya verá, ya verá… que pronto se solucionará… Le voy a traer a mi gato para que termine con su plaga de ratones…

Al día siguiente, don Ricardo llamó al hijo menor de su vecino y le invitó a su casa. Le dio de almorzar, de cenar, y luego le dijo que se quedara a dormir.

Ya casi a la media noche, oyó que alguien tocaba fuertemente la puerta. Al abrir se encontró con su vecino y la esposa de éste, que estaban muy preocupados.

-¡Ay Ricardo, Amigo mío! –Dijo el vecino- mi hijo, el más pequeño ha desaparecido… Se ha perdido desde primeras hora de esta mañana…. Salió de la casa al amanecer y a estas horas de la noche no ha regresado.

-¡No puedo creerlo!… le dijo Don Ricardo…. Espere…. Espere… déjeme recordar …ah sí, ¡claro … en verdad era é!.

-¿Qué está tratando de querer decirme? Por el amor de Dios, si sabe o sospecha algo, por favor dígamelo ahorita mismo.

-Hoy a media mañana, iba caminando por la cancha, cuando me llamó la atención ver a una cigüeña que llevaba a un niño en su pico. Yo creía que la cigüeña únicamente llevaba recién nacidos… pero el niño que llevaba era más o menos de la edad de su hijo menor.¿ Usted cree que podría ser su hijo ?

-¡Como voy a creer semejante locura!, ¿Qué acaso soy tonto? ¿No juegue con mi inteligencia? ¿Cómo se le ocurre decir que una cigüeña levantó a un niño en su pico?. ¿Esos son cuentos para niños… Las cigüeñas ni siquiera existen…

-Mire amigo… algo raro está sucediendo en este pueblo. Primero, unos ratones se comen unos diamantes, y ahora, una cigüeña se lleva a un niño en su pico.

-Ninguna cigüeña se puede haber llevado a mi hijo –dijo el vecino.- Yo sé que usted está tramando algo. ¿Dígame dónde puedo encontrar a mi hijo?

-Si mis diamantes están en la panza de unos ratones, su hijo lo lleva una cigüeña en estos momentos hacia una mujer que está a punto de dar a luz ¿me entiende, vecino?

-Lo comprendo muy bien- contestó avergonzado el vecino –sus diamantes los tiene mi mujer en mi casa. ¿Y mi hijo?

-Su hijo acá está en mi casa –dijo don Ricardo. Si a usted los ratones le devuelven mis diamantes, a mí, la cigüeña me devuelve a su hijo.

De esa manera, y por las buenas, logró Don Ricardo que su vecino le regresara sus diamantes.

El vecino de Don Ricardo se dejó influir por la avaricia de su mujer,  quien lo convenció a quedarse con los diamantes.

Debido a la ambición de su mujer, se vió obligado a traicionar la confianza de su amigo; quien muy serenamente lo entendió y manejó con sabiduría la situación.

La Honradez u Honestidad, como la mayoría de las virtudes conviene desarrollarla y ejercitarla en armonía con los demás. Cuanto más se practica, más se convierte en una disposición arraigada en cada persona. De esa manera, estaremos cultivando uno de los valores interpersonales y comunitarios.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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