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La Tragedia de Rocky

La Tragedia de Rocky

CUENTOS TRADICIONALES

Allí en una casa, prácticamente oculta entre la montaña; muy, muy alejado del pueblo, vivían Don Julio y Adriana.

Tenían un pequeño que recién cumplía los tres meses de edad, Don Julio  trabajaba labrando las tierras en la montaña para sembrar sus cultivos. Salía muy de madrugada a su trabajo, y retornaba ya bien tarde.

Adriana también madrugada mucho para poder “echar  las tortillas” y preparar el almuerzo que su marido se llevaba cada mañana a la montaña. Entonces, se dedicaba a los arreglos de la casa y a cuidar su pequeño recién nacido. Para lavar la ropa, debía ir a un río que pasaba no muy cerca de su rancho.

Su hijito se quedaba en casa, muy, pero muy bien cuidado.  Rocky, el can que ya antes acompañaba a Don Julio a la montaña, ahora se quedaba en casa cuidando al pequeño.

Rocky  era un enorme perro policía que amaba al pequeño y a sus amos.

Un buen día, cuando Adriana retornó del río, no halló el perro en la puerta del rancho, donde siempre y en toda circunstancia habituaba echarse. Entró y… ¿qué angustia  sintió ? Su hijo no estaba en la cama.  La cama estaba llena de sangre.

Poco rato después, despacio, muy poco a poco, Rocky salió arrastrándose. Estaba bajo la cama. Encorvado el espinazo. Las orejas gachas y el rabo entre las piernas. Estaba todo manchado de sangre.

-¿Ah, maldito perro ? –gritó Adriana, prácticamente enloquecida de dolor -¿Qué le has hecho a mi hijo?

Corrió al sitio donde tenía colgada la escopeta. Le apuntó a la sien, Rocky bajó la cabeza, sonó un tiro. Rocky se revolcó en su propia sangre.

Entonces se oyó el llanto de un pequeño, Adriana miró bajo la cama. Allá estaba su hijo sano y salvo.

-¡Bendito sea Dios! … Mi bebé está bien…. Susurró Adriana.

Atemorizada, tomó en brazos al pequeño y corrió por el hatajo. Deseaba encontrar a Don Julio allí en el camino. Poco después detuvo su carrera. Había un león tirado en el camino. Estaba muerto. Era exactamente el mismo león que rondaba la casa desde hacía cierto tiempo.

Exactamente el mismo que Don Julio no pudo matar el día anterior cuando se había aproximado a la cerca, en donde estaba amarrado el ternero.

Adriana lo entendió todo. Rocky había peleado con aquel león que rondaba su rancho. Rocky pensó resguardar al pequeño escondiéndolo con él bajo la cama.

-¿Dios santo! … y  he matado a Rocky –dijo Adriana con los ojos llenos de lágrimas, mientras que apretaba su hijo contra el pecho.

Esta historia nos enseña a que no debemos tomar decisiones cuando estamos sumergidos en emociones fuertes; ya sea alegría, tristeza, ira o nostalgia, por mencionar algunos estados de ánimo.

Tampoco debemos dejarnos impresionar por las apariencias,  ni dejarnos llevar por nuestros impulsos; y aprender a dar un paso hacia atrás en una situación,  antes de que sea demasiado tarde.

Debemos aprender a controlar nuestras emociones y nuestros impulsos, antes de tomar una decisión; y responder a los eventos de forma serena y consciente. Esto significa,  reducir o aumentar la intensidad de una emoción intencionalmente y decidir si va a proceder siguiendo un impulso o un deseo; o si estamos seguros que la decisión o acción a tomar es la correcta.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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