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La Soberbia de la Golondrina

La Soberbia de la Golondrina

CUENTOS PARA DORMIR

Hace mucho tiempo, la golondrina era el ave más egoísta y vanidosa que existía. Su hermosa cola terminada en dos puntas y la rapidez de su vuelo la llenaban de mucho orgullo; se creía superior a todas las demás aves y despreciaba el trabajo doméstico, ya que consideraba que no eran apropiados para un ave tan fina y elegante como ella.

El solo hecho de pensar en construir un nido para su familia la aterrorizaba;  y todos los años, en la época de crianza, se iba a los bosques a buscar un nido ajeno para poner sus huevos.

Todas las aves mamás le conocían a la golondrina la mala costumbre; pero como era tan elegante y veloz en su vuelo, toleraban en silencio sus abusos.  Pero un buen día, se fueron a denunciarla ante Dios.

– A lo mejor la pobre golondrina no ha aprendido como hacer un nido, les dijo Dios, deberían enseñarle ustedes como construir uno….

Al amanecer el siguiente día, todas las aves mamás convocaron a la golondrina a una reunión de emergencia, con el único fin de enseñarle a construir la casa para su propia familia.

La Paloma fue la primera en intervenir:

– El mejor materia para construir un nido es el zacate, ya que no hay nada mejor para dotar de suavidad tu……

La golondrina la interrumpió con orgullo y le dijo:

– Eso ya lo sé… dime algo que cono conozca… Me hacen perder mi tiempo….

Entonces la mamá Cenzontle tomó la palabra:

-Lo único que yo puedo decir es que lo más rápido para hacer un nido son ramitas y musgo…

-Si…. Ya les dije… Yo ya conozco todo eso… – volvió a gritar la Golondrina…

La mamá Carpintero le aconsejó:

-No hay nada más seguro que construyas tu nido en el tronco de un árbol….

Muy humildemente el Colibrí se acercó a la Golondrina y le susurró con su dulce voz:

– Debes arrancar algunas plumitas de tu pecho para que tu nido ….

– ¡Ya me tienen cansada con tantas tonterías¡, grito  esta vez la golondrina. ¿No han entendido que no necesito sus consejos ni sus explicaciones?. Yo sé todo lo necesario para construir un nido, pero simplemente no quiero hacerlo.

Y antes de que la mamá Colibrí cerrara su pico, la golondrina alzo vuelo y se perdió entre las nubes.

Dios, que desde lo alto contemplaba aquella reunión y la forma grosera con que se comportó la golondrina, la interceptó y le dijo:

– Has desconocido los consejos de tus amigas, que han querido enseñarte a ser una excelente madre. Te he ayudado a través de ellas, pero has despreciado mi ayuda. En tal sentido, les he otorgado el permiso a todas las aves para que destruyan todos los huevos que pongas en sus nidos. Si te interesa tener tu propia familia, deberás construir tú misma el nido.

Nunca la golondrina se había sentido atemorizada como ahora. Se fue en busca de la Paloma, la Cenzontle, la Carpintero  y la Colibrí, para pedirles consejo de cómo construir su nido; pero todas la rechazaron o le pusieron alguna excusa para no atenderla. Esta vez estaba totalmente sola…

La Golondrina estaba desesperada. Volaba por todos lados los rincones del bosque buscando la manera de solucionar su problema.

Un día muy temprano por la mañana, mientras tomaba agua de un río, oyó que alguien pedía auxilio:

-¡Ayuda por favor! ¡Auxilio… Sáquenme de aquí! –gritaba alguien con terror.

La golondrina no podía determinar de dónde venían aquellos gritos. Buscaba de un lado a otro en el río y por fin pudo ver a una pequeña abeja sobre una ramita que arrastraba el río a la deriva.

Ni siquiera en esos momentos de angustia de aquella abeja la golondrina se olvidó de su egoísmo, ya que no era capaz de ofrecer su ayuda sin un interés particular; y recordando que tenía que resolver su problema, le dijo:

– Yo te rescataré del agua pero si tú me enseñas a construir un nido.

La abeja, al ver que no tenía otra salvación, aceptó las condiciones de la golondrina. Entonces ésta tomó en su pico la ramita en la que se refugiaba la abeja, la sacó del río y la llevó hasta la entrada de una cueva.

No había terminado la abeja de sacudirse el agua, cuando la golondrina ya estaba reclamando la parte del trato que había hecho.

Entonces le dijo la abeja:

-Hacer un nido es muy fácil. Toma un poco de barro y lánzalo contra la pared de la cueva. Después toma un poco de zacate y….

La golondrina dudó un momento, ya que nunca había oído a las otras aves decir que utilizaban barro para la construcción de nidos; sin embargo hizo todo lo que le indicó la abeja. Trabajó arduamente como nunca lo había hecho, y el resultado de su trabajo parecía la peor obra de un alfarero pegada a la pared de la cueva.

-Haz hecho un hermoso nido, le dijo la abeja con orgullo.

-¡Huuummm…!, susurró la gaviota. Este nido aún no se ha terminado, los pedazos de zacate salen por fuera, algo le falta para que esté perfecto. No es digno de mí.

-¡Claro que es perfecto!, dijo la abeja, Este nido es digno de una reina.

-¿Cómo te atreves?, dijo la golondrina, ¡Es una pelota de barro fea, sin estética, horrible.!

Llena de rabia la golondrina volaba contra el nido, chocando con fuerza, dispuesta a destruirlo, pero en ese preciso momento recordaba aquellas palabras que Dios le había dicho:

 “Si Quieres Levantar una Familia, Debes de  Construir tu Propio Nido”.

No le quedó más, a la golondrina, que aprovechar la lección de la abeja. Desde entonces construye en las cuevas o bajo los aleros de los techos, su casita de barro y zacate; evitando así que le destruyan los huevos las demás aves al invadir sus nidos.

La Vanidad…. Mi Pecado Favorito”, dijo Al Pacino en una de sus mejores películas, “El Abogado del Diablo”. La Vanidad, el Orgullo y el Egoísmo; son conductas que se desprenden de uno de los siete pecados capitales: “La Soberbia”.

Ser Soberbio (vanidoso, egoísta u orgulloso; expresa un desprecio a los demás. Es la necesidad  desmedida de querer sobresalir, ser admirado e imponerse a los demás.  No aceptar su ayuda ni sus consejos, porque esto nos “coloca” debajo de ellos y nunca lo vamos a permitir.

En segundo lugar, cuando alguien le pide ayuda,  éste la ofrece pero a cambio de un precio mucho mayor; y si no recibe la respuesta esperada, entonces explota, se enfada, deja de ser amable, y sus reacciones son impredecibles.

Deja a un lado tu soberbia, invita a Dios a que habite en tu corazón. para que te vista de un poco de Humildad.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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