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La Mejor Inversión

La Mejor Inversión

CUENTOS CORTOS

En una aldea muy, pero muy lejana de la ciudad, vivía Aurelio con su esposa y sus pequeños cuatro hijos varones.

Aurelio viajaba una vez al mes a la ciudad, en su carreta tirada de caballos, para abastecerse de provisiones. Los niños lo esperaban siempre con ansias, porque acostumbraba traerles alguna golosina.

Una vez, Aurelio regresaba muy contento porque había encontrado muy buenas ofertas en la ciudad. Apenas había bajado del caballo, los cuatro niños corrieron a recibirlo y muy alegre les decía:

-Adivinen qué es esta fruta, mientras les daba una a cada uno.

-Es una naranja, gritó Ernesto, el más pequeño de cinco años…, mira mamí, parece una pelota de oro.

-No es naranja, dijo Juanito, el hermano mayor. Mira la textura de la cáscara, está toda cubierta por una pelusa…

– Juan tiene toda la razón, dijo el padre. No son naranjas, son Melocotones, mientras le daba el más grande a su esposa. Es una fruta que no se cultiva en nuestras tierras, y sólo se encuentra allá en la ciudad.

Al final de la tarde, mientras toda la familia cenaba, Aurelio preguntó al mayor de sus hijos:

-Juan, ¿Cómo te pereció el melocotón?

-Riquísimo papá, muy jugoso. Fue comiéndomelo y sembré la semilla para comprobar si nace aquí.

-Excelente, dijo Aurelio, eso me demuestra que tu vocación es la agricultura. ¿Y a ti qué te pareció, Ernesto?

-Yo lo sentí tan dulce, que al comerme el mío, le quité la mitad al de mi mami; y no sé qué hice la semilla.

-Eso comprueba que todavía eres un niño, dijo el padre. ¿Y cómo te fue a ti, Jorge?

-En verdad ni siquiera lo he probado. Yo intenté partir la semilla que tiró Ernesto y logré sacar su almendra. Pero cómo es muy amarga, mejor decidí vender mi melocotón al vecinito de la par por cinco pesos.

El padre con una sonrisa le dijo:

– Creo que tú serás el comerciante de la familia. Ahora veamos qué nos dice Manuel. ¿Cómo te fue a ti con el melocotón?

– No lo sé, dijo moviendo su cabeza con mucha timidez

– ¿Pero acaso no has comido tu melocotón, hijo?, le preguntó el padre muy intrigado…

– No papá, por favor perdóname. Mi amigo Mauricio está muy enfermo. Fui a verlo para contarle de tu viaje y a llevarle mi melocotón. Mauricio se comió mi melocotón.

– Dios te Bendecirá hijo mío, dijo el padre mientras secaba las lágrimas de sus ojos por la emoción, porque de todos los acá presentes, tú eres el que ha aprovechado de mejor manera el melocotón.

Es de hacer notar, lo fácil que fue para el padre a través de la observación y con una simple fruta, descubrir el talento y la vocación de cada uno de sus hijos. Uno agricultor, uno comerciante, y la más importante de todas: La Bondad, el Amor.

El Apostol Pablo le dijo a los Corintios (1ª Corintios 13), y José Luis Perales hace una bella interpretación de este Texto en “Amor sin Límites”: Puedo Tenerlo Todo, pero SI ME FALTA EL AMOR NADA SOY.  Es decir, puedo ser todo un Profesional, un gran Empresario, un gran Científico, un gran Deportista, un gran Artista; pero si no tengo amor para mis semejantes, DE NADA ME SIRVE.

Aurelio entiende bien la actitud de Manuelito, porque sabe que DIOS BENDICE al que da con Corazón Alegre (2ª Corintios 9:7); porque entregándonos a los demás es como atesoramos riquezas en el cielo. Ese es Nuestro fondo de Pensiones para nuestro Retiro de este mundo; es nuestra Mejor Inversión acá en la Tierra.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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