Select Page

La Ley de la Selva

La Ley de la Selva

CUENTOS INFANTILES

El huracán fue devastador. Los animales y las personas se protegían en los rincones más escondidos. Arboles y casas habían sido derribados. Poco a poco el huracán fue disminuyendo su intensidad y se fue convirtiendo en una tormenta tropical, luego vino el arcoíris y con él la calma.

Una gigantesca serpiente estaba atrapada bajo una enorme ceiba. Hacía todo su esfuerzo para salir de aquella trampa, pero por más que se retorcía y se desesperaba todo era inútil a pesar de sus grandes esfuerzos. Se había conformado en morir y en eso escuchó los pasos de un hombre que se acercaba…

-Auxilio! Ayúdame por favor buen hombre!

El hombre se detuvo y volvió a ver a todos lados y descubrió a la serpiente y dio un enorme salto del susto…

-No me Temas… Prometo no hacerte daño. Que no ves que estoy muriendo… Si me salvas,  seré tu sirviente el resto de mi vida…

El hombre lo pensó un poco, tomó su hacha y cortó aquel enorme árbol, logrando liberar a la serpiente después de un par de horas.

Al verse libre la serpiente, se retorció, toda adolorida se estiró, se arrastró hacia donde estaba el hombre y le dijo :

-Durante dos días bajo ese árbol no he comido nada… y tengo mucha ambre, dame de comer…

El hombre le dijo que no tenía nada que ofrecerle. Al ver esto la serpiente, amenazó con comérselo si no le daba algo con qué llenar su estómago. El hombre con mucho miedo le dijo que no entendía como era que le fuera a pagar con un mal tan grande el haberle salvado la vida; a lo que la serpiente le contestó:

-¿Qué no entiendes que esa es la Ley de la Selva? Todo el bien que se hace se paga con un mal mucho mayor. Por lo tanto, en estos momentos te voy a devorar.

El hombre no creía lo que estaba pasando y le dijo que antes de permitir que se lo comiera, iba a preguntar a otros animales sobre esta ley.

La serpiente estuvo de acuerdo y se profundizaron en el bosque. De pronto vieron a una zorra, un coyote, y un venado.

¿No es cierto, amigos – dijo la serpiente- que en  la selva todo el bien que se haga  se paga con un mal ?

La zorra y el venado confirmaron lo dicho por la serpiente, pero el coyote dijo que él no sabía y que tampoco creía que el hombre hubiera salvado a la serpiente.

-Si el hombre te hizo  bien debes hacerle un mal mayor. Pero para estar seguro de ello, dijo el coyote, debo verte bajo el árbol para determinar que si no fuera por este hombre, tú ya estuvieras muerta. Debo ver que tú no podrías salir por sí sola.

Al llegar al sitio, prosiguió el coyote. -Ubícate aquí, y entre todos te colocaremos la ceiba encima.

Pues no dudó la serpiente en hacerlo; y el hombre, el coyote y el resto de animales le pusieron nuevamente aquel tronco encima. Cuando se vio atrapada nuevamente, daba coletazos y se retorcía cuanto pudo, pero todo fue inútil.

Entonces le dice el coyote que además de malvada es tonta y por eso debe morir allí mismo, porque no hay ninguna ley que diga que el bien se paga con mal.

El hombre se fue muy agradecido con el coyote y se ofreció llevarlo a su casa; pero éste no quiso aceptar porque le tenía miedo  a la mujer. Entonces el hombre se comprometió en llevarle al día siguiente, un saco lleno de pollos como recompensa por haberlo salvado de la serpiente.

Cuando el hombre llegó a su casa, su esposa lo recibió muy feliz, ya que pensaba que éste había muerto en aquel huracán. El hombre le contó todo lo que había pasado y le pidió llenar un saco bien grande con los mejores pollos para llevárselos al coyote.

A la mujer  le molestó la promesa del hombre. Ella quería mucho a sus pollos y el coyote  se había acercado a su casa para robarle alguno de vez en cuando.

-Está bien- dijo el hombre – yo alistaré el saco mañana a primera hora y personalmente llevaré los pollos al coyote. Por favor despiértame temprano.

Antes del amanecer,  y aún en pijamas,  la mujer partió rumbo al bosque con un saco al hombro y con un gallo en sus manos. Iba a buscar al coyote.  ¿Qué la hizo reflexionar durante la noche, que la hiciera cambiar de opinión?, ¿Por qué le entregaría personalmente sus queridos pollos al coyote?, ¿Qué tramaba esta mujer?

Ya en la montaña el coyote esperaba al hombre, y se asustó tanto cuando vio venir a la mujer, y ésta le dijo:

-Amigo Coyote… Que gusto de verte…! Acá te traigo los pollos que te prometió mi esposo.. Ven acá  por ellos… No temas …

El coyote, confiado en la gratitud de la mujer, se acercó muy contento. Primero la mujer le ofreció al gallo, y cuando el coyote quiso cazarlo, del saco salieron tres enormes perros que directamente se dirigieron al coyote con quien libraron una gran batalla. Eran tres contra uno… no había equidad… a como pudo logró escapárseles y salió huyendo…

Llegó a la ribera de un río y aprovechó  lavarse las heridas y reflexionaba con gran tristeza:  “En verdad existe la Ley de la Selva… Todo el bien… se Paga con un Mal y a veces Mayor..”

Ya lo dice el conocido refrán “El Diablo Paga mal a quien Bien le Sirve…”. Qué cruel es este refrán, pero se cumple todos los días y en todas las esferas de la sociedad.

La serpiente quería comerse al hombre después de haberla salvado, y terminó igual que Judas Iscariote, ahorcado, cuando vendió a Jesús por treinta monedas de plata. La mujer le echó los perros al coyote después de que éste salvara a su marido.

Esa es la Ley de la Selva; la ley del mundo en que vivimos. Mundo en el cual el único fiel y leal, que nos recompensa al ciento por uno todas las obras buenas que hacemos, es Dios Nuestro Señor Jesucristo.

Haz el Bien y No Mires a Quién…. Y Sobre Todo No Esperes Recompensa a Cambio…

La Abuela

About The Author

La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

BUSCAR EN GOOGLE:

SIGUENOS EN:

SIGUENOS EN FACEBOOK:

SIGUENOS EN TWITTER:

Pin It on Pinterest

Share This

Comparte este Cuento

¿Te gustó la Historia ?... Compártela con tus Amigos....!!