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La Inteligencia No es Suficiente

La Inteligencia No es Suficiente

CUENTOS CLASICOS

En un pueblo muy pobre,  muy lejos de la capital, habitaba una pareja de campesinos formada por don Jacinto y doña María.

Después de muchos años como pareja, y de haber perdido la esperanza de poder procrear, nació su hijo único Manuelito.

Por considerar su concepción como un milagro y ser hijo único lo consentían en todos los aspectos.

A pesar de su precaria pobreza, don Jacinto y doña María hicieron muchos esfuerzos y pasaron grandes limitaciones y sacrificios, para que Manuelito lograra estudiar su secundaria.

Al concluir su escuela primaria, lo enviaron al mejor colegio de la capital, donde el muchacho estuvo por tres años seguidos sin regresar a su pueblo natal; ya que sus padres no podían costearle los gastos de transporte en sus vacaciones ni ellos podían viajar a la capital en los fines de semana.

Pero ese año fue buena la cosecha de frijoles en aquella campiña, y don Jacinto la logró vender toda a buen precio a un comerciante; y pudieron mandarle el pasaje para las vacaciones de navidad y fin de año.

Debido a su buen rendimiento, en el Colegio le adelantaron las vacaciones una semana, y cuando Manuel llegó a casa de sus padres, justo al momento de la cena, aún no lo esperaban; y no tenían las provisiones necesarias para atenderlo “como él se lo merece”.

La alegría de estos felices padres fue muy inmensa. Doña María no podía contener sus lágrimas de alegría que le cubrían ambas mejillas e inmediatamente lo invitaron a pasar a la mesa.

Mientras doña María buscaba algo que darle de cenar en la cocina, don Jacinto no paraba de abrazarlo y exaltarlo. Para él, Manuelito era uno de los mejores estudiantes de la capital, y eso lo enorgullecía; y para todo lo que les había costado “educar al muchacho”, éste ya debía haberse convertido en un maestro o un gran científico, poseedor de todo el conocimiento y sabiduría de la gran capital.

Sin embargo, no contaban que Manuelito había cambiado bastante…. Se había olvidado de sus orígenes y de la humildad.

La sencillez de aquella casa de campo, sus muebles de madera y piso de tierra, le avergonzaba. El vocabulario y tono de voz de sus padres le parecía ridículo y no lograba entender las lágrimas de alegría de su madre.

Luego de intercambiar algunas palabras con su padre, llegó su mamá con lo único que tenían para aquella cena: dos huevos pasados por agua.

No había terminado de ponerlos sobre la mesa, antes de servírselos a Manuelito, cuando una mala idea pasó sobre la mente de aquel soberbio muchacho.

Con un tono burlesco hacia su padre, tomó los dos huevos, uno en cada mano, y los escondió tras de si. Después de unos segundos, y con una cara de grandeza, mostró un huevo y le preguntó:

¿Cuántos huevos hay aquí?

Don Jacinto, muy extraño, respondió: Uno, querido hijo.

Luego Manuelito, mostró los dos huevos juntos y volvió a preguntar de nuevo a su padre: ¿cuántos huevos hay aquí?

Don Jacinto, muy paciente, volvió a responder: Ahora hay dos huevos, hijo mío.

Manuelito, con una sonrisa sarcástica, le dijo muy alegre: U huevo que teníamos primero Más dos Huevos que tenemos ahora, no vez que suman tres huevos. Entonces, tenemos un huevo para cada uno en esta mesa.

A doña María le indignó tanto la conducta de su hijo, y con mucho dolor de madre tomó los dos huevos. Le sirvió uno a don Jacinto, se sirvió ella el otro y luego, dirigiéndose a Manuelito, le dijo: El tercer huevo es su Cena querido Hijo.

En “Ingenieros de Papel” recalcábamos que es importante estudiar aquello que te apasiona, en “La Resurrección del Tigre”, decíamos que no te sirven de nada los Títulos Académicos si no tienes la sabiduría para usarlos. Ahora tocamos quizá el tema más importante que no debe faltarle a todo aquel que ha tenido la oportunidad de formarse academicamente: LA HUMILDAD.

El ser humilde intelectualmente, no significa que debemos ser sumisos o agachar la cabeza ante los demás; si no que, además de nuestras opiniones debemos escuchar y respetar las ajenas, al margen de si estas otras personas tienen nuestro mismo o menor nivel académico.

A diario veo situaciones en donde profesionales de algunas áreas (Médicos o Ingenieros) ven de menos y con desprecio a los de diferentes ramas (Licenciados o Tecnólogos); sin darse cuenta que en toda sociedad, todos y cada una de las personas y disciplinas somos parte de una misma sociedad y nos complementamos unos a otros.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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