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La Injusticia del Abogado

La Injusticia del Abogado

CUENTOS TRADICIONALES CON MORALEJA

Retornaba un leñador a su casa, con su hacha y una carga de leña al hombro. Pasó frene a la casa del notario del pueblo vecino.

-Leñador, ¿Me vendes tu carga? – le preguntó este.

-Claro que sí abogado,  ¿Dónde la pongo?

-Allí atrás, bajo la solera a fin de que no se vaya a humedecer.

Salió ya el leñador con su hacha al hombro cuando le dice el notario:

-Ah no, mi amigo, veo que te llevas mi hacha, y eso sería una causal para llevarte a los tribunales. Presentar, en primera instancia, una demanda formal.  Lo que, inmediatamente, nos llevaría a un juicio verbal. De forma que, deja el hacha y evitemos siguientes disgustos por tu desobediencia a cumplir con una ley esencial.

Al escuchar el alegato del notario, del que no comprendió más que unas pocas palabras, abrió mucho los ojos el leñador y preguntó:

-Podría decirme, señor notario  ¿Por qué razón debo dejar mi hacha acá?

-Frente a la imposibilidad de que entiendas mi procedimiento conciliatorio, y en tanto que sobran pruebas, te afirmaré una cosa: te pregunté si podías venderme tu carga, ¿No es cierto?.

-Si – afirmó el leñador poco a poco más sorprendido ante tal cantidad de palabras que parecían de otro idioma, pero sin entender aún por qué razón no podía llevar el hacha para su casa.

-Bueno, está bien –dijo el abogado – lo esencial, en el caso presente, es que ya identifiqué tu falta.

-¿Cuál falta? –preguntó el leñador, quien comprendió cada vez menos de qué se trataba el asunto.

-No te atemorices, mi amigo, ya sé que cometiste una falta en donde no existe ni dolo ni alevosía.

-¿Alevo… qué, Licenciado? – preguntó con una voz temblorosa – ¿Podría  explicarme por qué razón no puedo llevarme mi hacha…?

-Para allí voy, veo que  te resulta más interesante cometer un delito, con las manos en la masa, que escuchar mi explicación. Te pregunté si me vendías tu carga. Me respondiste que sí. Ahora te quieres llevar el hacha, cuando realmente el hacha es parte integrante de la carga. ¿Ves qué simple? Me estás quitando una cosa que me vendiste, y conforme se establece en el artículo séptimo, inciso segundo  del Código de…, bueno, eso no te resulta interesante. Lo único que te repito, con conocimientos de causa, es que puedo llevarte a un litigio legal.

-Bueno, bueno –pensó el leñador, quien se percató de lo que deseaba el abogado; quien además de presumir sus conocimientos, era quitarle el hacha, la cual no era una gran cosa, pero era su herramienta de trabajo. Entendió que era bien difícil luchar con el notario. Aun así contestó:

-No esté tan seguro, mi querido licenciado, de que puede llevar el litigio  a los tribunales.

-¡Claro que lo estoy!, pues te llevas el hacha, la cual es el cuerpo del delito.

– ¿Le parece si apostamos cincuenta  pesos a que no puede llevar este litigio a los tribunales? – le preguntó el leñador.

-¡Apostado! –contestó el abogado, al paso que sacaba sus cincuenta pesos y los ponía sobre la mesa del comedor.

-Ya ve, abogado, -afirmó el leñador poniendo el hacha a los pies del notario y recogiendo los cincuenta pesos –yo gané la apuesta. Ahí le queda el hacha, o bien como  dice usted: “el cuerpo del delito”. En consecuencia, si  le dejo el hacha ¿de qué me va   a acusar en los juzgado? Ya no hay litigio. ¿No es cierto? Y se fue, nuestro leñador, contentísimo para su casa. Sin hacha, mas con cincuenta pesos para adquirir una nueva.

El abogado se estaba aprovechando de la demagogia, palabras y textos legales para arrebatar el hacha al leñador. Sin embargo, cómo diría el Chapulín Colorado, no contaba con su astucia; quien se dio cuenta de la mala intención y fue más listo.

Esta historia nos muestra la disyuntiva que existe entre la legalidad y la justicia.

No siembre lo Legal es Justo… y tampoco no siempre lo Justo es Legal. Existe una gran diferencia entre estas situaciones. Lo ideal sería que ambas coincidieran siempre, pero sabemos que esto nunca sucede.

Entre lo Justo y lo Legal existe, casi siempre, una distancia que es muy difícil asumir, pero que es irremediable aceptar.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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