Select Page

La Guerra de los Animales

La Guerra de los Animales

CUENTOS INFANTILES

Hace mucho tiempo hubo una terrible guerra entre las aves y los animales de cuatro patas.  Vinieron animales de los dos bandos de todas partes, y se reunieron en lo más alto de la montaña para iniciar su combate.

En esa oportunidad las aves perdieron la guerra. El murciélago estaba peleando del lado de las aves. Cuando vio la batalla perdida voló a esconderse en las cuevas de la montaña y ya no quiso salir a pelear a la par del resto de aves que muy valientemente se defendían.

Una vez los animales de cuatro patas vencieron a las aves, procedieron a devorarse a los pajaritos muertos que habían caído después de la gran batalla. Ya entrada la calma, el murciélago salió de su escondite, haciéndose creer como si perteneciera a los animales de cuatro patas. Estos se sorprendieron tanto que se preguntaban unos a otros:

-¿Y este murciélago qué se cree?, él es un ave. ¿Qué está haciendo entre nosotros?

El murciélago inmediatamente respondió:

-Esto no es así compañeros ¿Conocéis a un ave con pelo, piel y dientes?. Si es así, dime donde la encuentro, me doy por vencido y me entrego a ustedes para que me hagan prisionero de guerra.

Ante estos argumentos, los mamíferos no pudieron responder, y pensaron que estaban equivocados.

Pasado el tiempo, volvió a librarse otra guerra entre las aves y los animales de cuatro patas. El murciélago estaba de lado de estos últimos animales. Pero esta vez la batalla la iban ganando los pájaros.

Cuando se dio cuenta el murciélago que los mamíferos estaban siendo vencidos, corrió de nuevo a su escondite en las cuevas de la montaña.

En eso vino la calma y se metió entre las victoriosas aves. Estas también se sorprendieron y le empezaron a gritar: Vete animal hipócrita, tú no perteneces a nosotras, tú perteneces a los que tienen pelo y dientes. Pero el murciélago les argumentó:

-En verdad están equivocadas criaturas del cielo. Yo siempre he pertenecido a ustedes porque yo puedo volar… por favor no me ofendan. Si me muestran un tan solo animal que pueda volar y que tenga cuatro patas, entonces me iré humildemente con ellos.

Las aves se reunieron para discutir la situación. Al final comprendieron que habían sido poco justas con el murciélago y lo aceptaron con ellas.

Luego de muchos años, todos los animales firmaron un acuerdo de paz, y hubo armonía entre ellos. Comenzaron a llevarse bien, las aves volaban hacia lo más bajo de los valles y los mamíferos empezaron a subir a lo alto de la montaña. El murciélago no sabía a qué grupo pertenecía.

Entonces ambos bandos descubrieron la hipocresía de aquel animal. Hubo una junta bipartidaria para juzgar al murciélago. Su castigo fue condenarlo en que debía de vivir aislado en soledad. Fue tanta su vergüenza, que desde entonces solo se atreve a salir en las noches para que ningún animal pueda verlo.

Cualquiera podría pensar que la hipocrecía no tiene consecuencias específicas, pero puedes perder a personas muy importante en tu vida; simplemente por no ser leal, honesto, y no apreciar una verdadera amistad.

Tu falsedad durará mientras te descubran. Pero cuando esto suceda los demás te emplazarán, te mirarán con desconfianza y no serás una persona de fiar; terminarás aislado como el murciélago, porque te considerarán como un portador de mentiras en quien nadie confiará.

Ante todo, debemos mostrar honestidad y lealtad. Estos son valores que te califican como ser humano, lo que significa que demuestras devoción a una idea, grupo o persona; creando así un vínculo de confianza en tus relaciones interpersonales.

La Abuela

About The Author

La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

BUSCAR EN GOOGLE:

SIGUENOS EN:

SIGUENOS EN FACEBOOK:

SIGUENOS EN TWITTER:

Pin It on Pinterest

Share This

Comparte este Cuento

¿Te gustó la Historia ?... Compártela con tus Amigos....!!