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La Blancura de la Luna

La Blancura de la Luna

CUENTOS PARA DORMIR

– Nadie es más Blanca que mí – dijo la luna llena, cuando apareció en el horizonte grande y redonda, iluminando las olas de los mares y los copos de nieve de las montañas. – Si alguien se atreve a comparar su blancura con mis rayos de luz, que hable ahora o calle para siempre – terminó diciendo.

– Nosotras somos más blancas que tú, dijeron las olas de mar, golpeándose en las piedras llenas de furia.

– También nosotros – respondieron las flores de azahar. Luego le siguieron en coro los Lirios y los Jazmines mostrando la pureza de sus pétalos blancos.

– Y qué dices de mí – dijo la nieve – cubriendo todas las montañas de copos blancos.

Entonces la luna se burló de todos ellos, diciéndoles:

-Esperen que yo me oculte y verán cómo pierden su pureza y blancura.

Habían pasado muy pocas horas cuando la luna poco a poco se fue ocultando en el horizonte hasta quedar la noche totalmente oscura.

Las olas del mar se agitaron con mucha más fuerza. Los azahares se hicieron invisibles entre los árboles; los lirios y jazmines  avergonzados caían marchitos. Los copos de nieves se de derretían entre lágrimas.

Entonces la luna les dijo:

-¡Ya ven cómo nadie puede igualar mi pureza y blancura!

Luego se oyó una voz desde el rancho de un humilde labrador, quien vivía allí con su familia :

-Yo Soy Más Blanca que los Copos de Nieve, los Lirios, Jazmines y los Azahares, Más Reluciente que los Rayos de Luz y Más Pura que la Luna.

La luna sorprendida ante esta pureza incomparable, reclamó :

-¿Y quién te crees Tú que se atreve a Desafiarme?

-Yo Soy la Conciencia de un Hombre Honrado, dijo la voz.

 

Ya anteriormente, en “Trato Hecho“, habíamos visto cómo la Conciencia de don Ricardo no le permitía enfrentar a su Cliente, a quién le había vendido un caballo viejo y enfermo.

Ahora vemos cómo la conciencia de un Hombre Honrado puede salir con la frente en alto y confrontar la pureza  y blancura de la naturaleza. Cuando logramos tener limpia nuestra conciencia, sentiremos serenidad y paz interior, así como un gozo que difícilmente sentirán los impíos.

Aquellos sentimientos de culpa que sentimos, es la forma en que la conciencia nos grita que hemos hecho algo indebido. Al escuchar esa voz, hacerle caso, arrepentirnos y resarcir el daño que le hemos hecho a los demás, estaremos limpiando nuestra conciencia y recuperaremos esa paz interior que hemos perdido.

Concluyendo, podemos decir que al tener la conciencia tranquila  lograremos alcanzar la plenitud en nuestro bienestar interior; por consiguiente, es indispensable cuidar de uno mismo para alcanzar la máxima expresión de una vida plena y coherente con los valores y creencias morales.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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