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El Sacrificio del Burro

El Sacrificio del Burro

CUENTOS CORTOS DE AMOR

El pobre don Felipe vivía en su casa una vida llena de amargura  Se había casado con una mujer que lo maltrataba, que ya no la podía soportar. Para colmo de males, vivía asimismo con ellos su suegra.

Si su esposa era insoportable, su suegra le ganaba por el doble. Llegó un momento que don Felipe no soportó más y decidió abandonarlas. Se fue lejos, lejísimos, anduvo de un lado para otro. Trabajó en múltiples lugares. Trabajaba en cualquier casa. El tema era ganarse la vida. De esta manera, fue aprendiendo muchas cosas que la vida le iba enseñando. Tras un año decidió volver a su casa.

Tocó la puerta y salió doña María, su suegra. Apenas vio a don Felipe le gritó:

-¡Bonita cosa¡, llegar tan sosegado a casa. No se le ocurrió pensar si teníamos qué comer mientras andaba callejeando.  ¿Pensó siquiera una vez en sus deberes de marido?. Ahora no me venga por acá. Lárguese ya por donde vino.

-Espere, espere un tanto, doña María –dijo don Felipe-. Traigo mucho, más mucho dinero, y deseo charlar con ustedes.

Eso sí, en donde absolutamente nadie nos oiga, para poder ver qué me recomienda que haga con mi dinero.

La cara  de doña María cambió como por milagro.

-Ah, qué bueno, haberlo dicho ya antes –contestó doña María- y, contentísima, salió tras su yerno. Don Felipe se dirigió hacia  el campo. Llevaba un burrito con él. Cuando llegaron a un pequeño bosquecillo, don Felipe dibujó un círculo en el suelo. Entonces paró dentro de él al burro, lo soltó y le dijo:

-Debes quedarte metido en este círculo. Si cuando  regrese te has salido de él, entonces te voy a matar.

Lo dejó allá suelto y se fue con doña María al bosquecillo. Allá le contó que había aprendido cosas fantásticas y dejó que doña María  hiciese miles y miles de planes con el dinero que  había traído.

Cuando salieron del bosque, el burro, claro está, se había salido del círculo y comía hierba en otro lugar, don Felipe sacó un revólver y dijo:

-Entre las cosas que he aprendido, es que cuando  doy una orden, esa orden se cumple. Al que no lo haga, le va a pasar lo mismo que a ti.

De este modo, sin decir considerablemente más, mató al burro.

Claro, desde ese día, doña María y la esposa de don Felipe  no se atrevieron a contradecirlo en nada. Eran como dos mansas palomas, y como don Felipe era un buen hombre, todo fue paz y alegría en el hogar.

No es necesario llegar a extremos tan altos para que la familia pueda vivir en armonía.

Si no existe diálogo y comprensión en la familia, se llega al irrespeto y a la violencia.

Por mucho amor que exista en la pareja, cuando se termina el respeto y la admiración, la armonía se termina y la ruptura es inminente.

Invitemos a Dios a que sea el centro de nuestras familias. El, es el único capaz de volver a encender la llama del amor en nuestra relación, llenar de amor y paz nuestros corazones,  y traer armonía a nuestros hogares.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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