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La Muerte de Tío Rico

La Muerte de Tío Rico

CUENTOS INFANTILES CORTOS.

Tío Rico, Mc Pato;  estaba ya muy anciano, enfermo y muriendo.  Durante toda su vida había  sido muy ambicioso, avaro y cruel. Había despojado de oro, diamantes y tesoros a todos los patos ricos de Patolandia. Siempre que le echaban en cara su ambición decía que el dinero lo es todo en esta vida.

Ya en su lecho de muerte, pensaba que allá en el cielo iba a necesitar mucho dinero para poder vivir. Entonces llamó a sus sobrinos Hugo, Paco y Luis, se despidió de ellos y les recomendó que en el ataúd le pusieran un saco de monedas de oro.

Esa misma noche murió Tío Rico. Los tres sobrinos cumplieron con su deseo colocando en su ataúd un saco lleno de monedas de oro.

Cuando Mc Pato llegó al cielo, antes de tener la audiencia con San Pedro,  tuvo que pasar por muchas oficinas haciendo un montón de trámites. En unas lo interrogaban, en otras llamaban a Patolandia para comprobar si todas sus declaraciones eran ciertas, y en eso se le fue todo el día.

Llegando la noche tenía mucha hambre y sed.  Salió a dar una vuelta a buscar algo de comer y se encontró con el Restaurante del Purgatorio. Entró, se sentó a la mesa, y revisó el menú: Había comida a la carta, carnes, pastas, licores, postres, de todo.  Era el tipo de restaurantes donde estaba acostumbrado a comer en la tierra.

Alzó su mano, y de pronto le atendió el camarero y le preguntó:

-¿Cuánto cuesta este plato? –preguntó señalando las pastas.

-Un peso –le contestó el camarero.

-No puede ser, pensó tío rico- quizás se haya equivocado…

-¿Y esta botella? –dijo señalando uno de sus vinos favoritos…

-Un peso también. Acá todo cuesta un peso- le contestó sonriendo el camarero…

-Entonces deme estas pastas, el mejor postre y la botella de …

Pero el camarero lo interrumpió diciéndole:

-Aquí debe haber pagado por adelantado para poder comer…

-Con mucho gusto. Aquí está el pago… dijo Tío Rico, abriendo su saco y tomando una moneda de oro para pagarle al camarero…

El camarero miró la  moneda de oro que tenía en sus manos y devolviéndosela le dijo:

-Aquí no aceptamos este tipo de monedas – mientras llamaba a dos mozos bien fornidos para que lo echaran a la calle.

Mc Pato se sintió muy triste y humillado y buscó refugio debajo de un puente, donde estaban muchos personajes ricos pasando la misma suerte. Se olvidó que estaba muerto y regresó a Patolandia, donde sus sobrinos y les habló en sueños:

-Quédense con el oro, los diamantes y los tesoros; ya que acá no los necesito. Unicamente necesito me envíen un saco lleno de monedas de a peso para poder subsistir.

Al amanecer,  sus sobrinos Hugo, Paco y Luis; corrieron al cementerio a cambiar el oro por las monedas de UN PESO.

Ya a la hora del almuerzo, Tío Rico se encaminó al restaurante bien provisto de dinero y le dijo al camarero que le sirviera el mejor filete de carne, acompañado de los mejores vinos.

-Aquí se paga por adelantado, volvió a responder el camarero…

-Acá tiene – exclamó el Tío Rico dándole unas monedas de a peso.

El camarero miró las monedas y se echó a reír. Luego le dijo:

Veo que no aprendiste nada allá en la tierra. Aquí no aceptamos las monedas que te pertenecen, sino las que fueron dadas al prójimo. ¿Nunca ayudaste a un pobre? ¿Nunca hiciste una obra de misericordia?

Mc Pato bajó los ojos y se puso a recapacitar. Él nunca había socorrido a nadie.

Entonces los dos mozos de la noche anterior lo volvieron a sacar a la calle.

En la historia de la Olla de Arroz, vemos como un anciano se queda sin comer para ofrecer su ración de arroz a un forastero.  En La Mejor Inversión, vemos a un niño dándonos una gran lección de generosidad. Ambos nos muestran que entregándonos a los demás es como atesoramos riquezas en el cielo.

En esta historia sucede todo lo contrario con Tío Rico. El nunca hizo una obra de misericordia, y por lo tanto estaba en saldo rojo cuando pasó a la otra vida. Esto me recuerda aquel pasaje de la Biblia (Lucas 18:18-27), en donde un joven rico, que cumplía con todos los mandamientos, no quiso repartir su riqueza entre los pobres para seguir a Jesús.

También me recuerda la historia de Lázaro y el hombre rico (Lucas 16:19-31), en donde la ley fatal del dinero lleva a un hombre rico a construir un muro en la vida presente, el cual será después de su muerte, un abismo del cual nadie lo podrá salvar.

Este hombre rico había demostrado una ceguera que no le permitía ver su deshumanización, creada por su consumismo y diversiones; estableciendo ese abismo que lo separaba de su prójimo, representado por Lázaro.

El juicio final tendrá cuatro ejes centrales que no debemos descuidar aquí en la tierra: Primero la Fe en Dios Padre; Segundo,  cumplir los mandamientos; Tercero, qué fue lo que hicimos con los dones y talentos recibidos; y por último y no menos importante, qué tan misericordiosos fuimos con nuestros semejantes.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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