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La Lagartija

La Lagartija

CUENTOS CORTOS

En el camino vecinal que lleva a una comunidad de campesinos, en medio de las grietas entre unas rocas, vivía una lagartija muy pequeña. A media mañana salía para tomar el sol sobre una piedra.

Una vez que unos chiquillos iban para la escuela, la vieron y empezaron a lanzarle piedras. Pero la lagartija que era muy rápida y tenía muy buenos reflejos, corrió a esconderse en una pequeña grieta y se dijo a sí misma:

-Si sólo fuera un lagarto, nadie se atrevería a molestarme.

No esperó más, y aquella misma tarde fue a visitar a su amigo,  un mago que vivía en las riberas del río.

-¿ Qué se te ofrece, mi pequeña amiga?, le preguntó el mago al verla llegar..

-Quiero ser tan grande como un lagarto para que los niños no me molesten, respondió la lagartija….

El mago mezcló algunas sustancias de diversos colores y olores, dijo algunas palabras mágicas que sólo él entendía, alzó su varita mágica, preparó dos cápsulas y se les entregó advirtiéndole:

Cada vez que desees crecer, debes tomarte una de estas cápsulas. Pero que quede claro que yo no te lo recomiendo. Debemos ser como Dios nos hizo, y eso hay que respetarlo.

La lagartija entendió lo que el mago le decía, pero se llevó las dos cápsulas para hacer realidad  sus sueños de grandeza.

El siguiente día,  cuando los chiquillos regresaban de la escuela, empezaron a molestarla. La lagartija se metió en su grieta y dijo:

-Voy a darles el susto de su vida a estos traviesos – y se tragó una de sus cápsulas.

De repente se dio cuenta que no cabía entre aquellas pequeñas rocas y salió envistiendo, convertida en un enorme lagarto.

Al ver aquel enorme monstruo, los niño empezaron a correr en direcciones opuestas y la lagartija se moría de carcajadas.

Aquella alegría duró poco.  Al final de la tarde llegaron unos hombres, los papás de los niños.  Venían a cazar aquel enorme lagarto para vender su piel al zapatero del pueblo, porque la pagaba muy bien.

Al ver al lagarto, los hombres dispararon sus rifles, pero logró escapar hundiéndose en el río. Una vez pasado el peligro, volvió a su refugio y se dijo a sí mismo:

-Si me convierto en un dragón, nadie se atreverá a acercarse a mi cueva. Y se tragó la otra cápsula.,

Inmediatamente se convirtió en un inmenso dragón,  con una gran cresta de picos, unas pequeñas alas, y arrojaba fuego por todas partes.

En pocos días se regó la noticia por todos los pueblos y ciudades aledañas, de que en el bosque habitaba un enorme dragón, y todos los cazadores de la región partieron  en busca de aquel mítico animal para cazarlo.

Cuando los cazadores llegaron al bosque, aquella lagartija convertida en dragón, quiso enfrentarlos. Pero al ver que eran muchísimos, decidió volar entre los árboles para buscar un escondite.

Al final llegó  hasta la cueva del mago, a pedirle que se compadeciera de ella;

-Todos los cazadores del país me buscan para atraparme. ¡Deme un lugar para esconderme! ¿Qué puedo hacer?

Al mago no le quedó más remedio que revertir el efecto de las cápsulas  y de un solo soplido la convirtió de nuevo en aquella indefensa lagartija.

De pronto llegaron los cazadores  y no pudieron ver al enorme dragón por ningún lado. Unicamente se encontraron con una pequeña lagartija tomando el sol en una piedra a la orilla del camino.

Desde entonces, la lagartija volvió a ser feliz, y cuando los niños caminan hacia la escuela, simplemente se mete en una grieta entre las rocas, desde donde observa con gracia, cómo los niños se divierten lanzándole unas pequeñas piedras.

Cuando una persona está sedienta de poder, significa que no está consciente de su grandeza y busca la forma de ser superior a los demás. Pero para ser superior, se necesita de seres inferiores a quienes poder controlar, atemorizar y manipular; y de esa forma ser reconocido como tal.

Pero la superioridad es un mito, es una ilusión que imaginamos ser verdadera; y no nos damos cuenta que Dios nos creó a su semejanza, fuimos hechos todos iguales bajo condiciones diferentes, pero no mejores. Ante los ojos de Dios no existe una persona mejor que otra. Todos tenemos un propósito para el cual Dios nos ha creado y somos una parte importante del Cuerpo de Dios, y nuestra grandeza la vamos a descubrir, cuando elijamos conscientemente reconocernos a nosotros mismos con relación a los demás.

El Apostol Pablo en 1ª Corintios, 12:31  nos dice que todos somos parte de un mismo cuerpo, y que ningún miembro del cuerpo es superior o más indispensable que otro, y que todos somos parte de un engranaje en donde cada pieza es importante para que esa “maquinaria” funcione.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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