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La Injusticia del Comerciante

La Injusticia del Comerciante

CUENTOS CORTOS

Hace muchísimo tiempo, cuando los comerciantes salían en caravana y sus productos los cargaban en carretas haladas por caballos; un riquísimo comerciante llevaba su mercadería a un lejano pueblo.

Entre toda su mercadería, llevaba un saco con mil monedas de plata y una serpiente de oro que tenía incrustadas en su espalda piedras brillantes.

En algún lugar del camino, y durante la noche, el saco se cayó sin que la comitiva del comerciante se diera cuenta.

Al amanecer un pobre campesino que iba al campo a iniciar su faena, se encontró el saco y lo llevo a su casa.

A media mañana cuando el comerciante estaba instalándose en el mercado del pueblo cercano, se dio cuenta de su pérdida. Inmediatamente contrató a un pregonero, uno de esos hombres que iban gritando por las calles las noticias, ya que en esa época no existían radios ni periódicos; para que dijera en las esquinas y en las plazas de los pueblos:

-¡Atención Señores… Pongan mucha Atención!. Anoche un rico comerciante ha perdido una bolsa conteniendo mil monedas de plata y una serpiente de oro. Quien lo encuentre y lo devuelva será acreedor a una recompensa de trescientos pesos.

El campesino que a primeras horas de la mañana había encontrado la bolsa escuchó al pregonero, inmediatamente fue por ella a su casa y la devolvió al comerciante.

Este, al ver sus joyas, le dijo con malicia:

-Oye campesino… Yo no puedo pagarte la recompensa, ya que me robaste una serpiente de oro. En mi bolsa había dos y tú sólo me regresas una.

El campesino trataba de explicar y repetirle de diferentes formas que él estaba regresando el saco tal y como lo había encontrado, y que por favor le pagara la recompensa; pero el comerciante siempre sostuvo lo contrario.

Como no pudieron ponerse de acuerdo, tuvieron que llevar el caso donde el juez, quien tenía la fama de resolver sus casos con mucha sabiduría.

El juez sabio, pidió a ambos hombres que narraran su versión de los hechos, y los escuchaba con mucha atención. Después de escucharlos, se acercó al campesino y le preguntó:

-Dime, humilde campesino, ¿Tú robaste una Serpiente de Oro?

-Señor Juez, juro que no he robado una Serpiente de Oro – contestó el campesino.

El juez regresó a su estrado  y dijo:

-En este momento daré un fallo justo para ambos: El comerciante me parece una buena persona y estoy seguro que no estaría pidiendo una serpiente que no ha perdido. Por otra parte, el campesino me parece una persona muy honrada y estoy seguro que él devolvió todo lo que encontró. Si él fuera una mala persona, no hubiera devuelto nada. Debemos pagar al campesino los trescientos pesos por haber devuelto el saco y el comerciante debe seguir buscando el que tiene las dos serpientes de oro; ya que como éste sólo tiene una, no es el suyo.

El comerciante al ver su caso perdido, se arrodilló ante el juez y le dijo:

Perdón Señor Juez, Perdón. Este es mi saco. Te ruego que me lo devuelvas. Yo inventé que eran dos serpientes para no pagarle la recompensa al campesino. Ahora mismo le pagaré el doble de lo prometido, pero por favor devuélveme mi saco.

El juez entregó al  comerciante el saco y éste le dio los seiscientos pesos al campesino. Y fue así como el juez sabio, usando su sabiduría y talento,  salvó de una injusticia al pobre campesino

Otro caso más de injusticia que resuelve este juez, utilizando su ingenio y sabiduría. Ya lo habíamos visto actuar en “La Sabiduría del Juez”  y conocimos como garantiza y da a cada quien la justicia que le corresponde.

Si comparamos al campesino con el comerciante, podemos darnos cuenta que ser honesto es ser real, auténtico y genuino; mientras ser deshonesto es ser falso, ficticio e impostor.

La honestidad es una expresión de respeto a Dios, a sí mismo y hacia los demás. La deshonestidad es una falta de respeto a Dios, a uno mismo y a los demás.

La honestidad es la puerta de apertura a la confianza y sinceridad y muestra la disposición de vivir a plena luz del día. La deshonestidad es esa nube o sombra que nos encubre, nos oculta y nos condena a vivir en la oscuridad.

La Honestidad es una condición fundamental para las relaciones interpersonales, es indispensable para cultivar la amistad y para  tener una auténtica vida comunitaria.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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