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El Taller de Carpintería

El Taller de Carpintería

CUENTOS CORTOS

Hace mucho tiempo, hubo una reunión muy extraña en un Taller de Carpintería.

Todas las herramientas se reunieron para discutir sobre sus diferencias. El martillo era quien presidía la asamblea,  pero de común acuerdo, todas las herramientas votaban para que se fuera.

Los argumentos eran que hacía demasiado ruido para hacer su trabajo, y el clavo ya no soportaba más sus golpes.

-Está bien, dijo el Martillo. Acepto mi culpa, hago mucho ruido y me paso todo el día golpeando al clavo. Renunciaré, pero antes pido que sea expulsado el señor Tornillo; ya que para que sirva de algo, habría que darle muchas vueltas.

-Estoy totalmente de acuerdo, respondió el Tornillo. Reconozco que antes de hacer bien mi trabajo, debo de dar tantas vueltas. Pero si me debo ir yo, también debe irse la Lija, porque es muy áspera en su trato.

-En verdad no tengo argumentos para defenderme, dijo la Lija. Estoy de acuerdo con el Tornillo en que siempre creo fricciones con los demás. Pero si de defectos hablamos, el Metro también debe ser expulsado de este taller, porque se pasa su vida midiendo a los demás según su propio criterio, como si fuera perfecto.

En esa discusión estaban y llegó el carpintero a iniciar su jornada de trabajo. Puso en su mesa varios trozos de madera, y con el Metro hizo algunas medidas. Tomó la Lija y con ella hizo grandes acabados; finalmente utilizó el martillo para golpear algunos clavos y con los tornillos fijó aquellas piezas que dieron como resultado un juego de finísimas sillas.

Cuando se fue el carpintero y quedaron a solas nuevamente las herramientas, se reanudó la discusión. Fue el Serrucho quien tomó la palabra y dijo:

Creo que todos tenemos nuestros defectos, pero el carpintero ni se da cuenta de ellos porque él trabaja con nuestras cualidades, y es lo que nos hace valiosos. Les propongo que no veamos nuestros errores, si no que nos concentremos en las cosas buenas que tenemos.

La asamblea hizo énfasis en la fortaleza del martillo, en que el tornillo daba fuerza a las piezas que unía, la lija era especialista en afinar y limar asperezas, y que el metro hacía medidas precisas y exactas.

Se dieron cuenta que al unir sus fuerzas podían trabajar juntos como equipo y que eran capaces de producir muebles de gran calidad.

Es fácil ver el punto negro en la hoja de papel, pero por ver sólo ese punto, dejamos de percibir la blancura de la hoja completa. Esto nos dice que es fácil encontrar defectos, pero por ello dejamos de percibir y aprovechar las virtudes y cualidades de los demás.

El trabajo en equipo requiere de concentrarnos en las fortalezas, habilidades y cualidades de los demás y no en sus defectos. De esa forma florecerá el rendimiento y los logros de cada uno de los miembros del grupo.

El prejuicio hacia los demás, hará que ese “mueble” que debemos fabricar no sea una obra tan fina, sólo por haber desaprovechado la oportunidad de la entrega sublime de cada miembro del equipo.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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