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Los Consejos del Jilguero

Los Consejos del Jilguero

CUENTOS CLASICOS CON MORALEJA.

Don Francisco estaba podando su jardín cuando encontró entre las rosas un Jilguero atrapado. Lo tomó y lo llevó muy contento a ponerlo en una jaula, cuando escuchó muy sorprendido al pajarito que decía:

– ¿Por qué me encierras en esta jaula?  Si lo haces jamás volveré a cantar. En cambio se me liberas,  te dará tres consejos que te servirán para tener una vida feliz.

– Está bien pequeño pajarillo, dijo don Francisco, te soltaré pero antes debes decirme esos tres grandes consejos.

– Bueno, dijo el Jilguero, ya estoy encerrado. No pierdo nada en aceptar tus condiciones… Este es el primer consejo:

“No te esfuerces en conseguir nunca, aquello que es absolutamente imposible de obtener”.

-Me parece muy sabio de tu parte, ¿cuál es el segundo consejo?

“Nunca te  afanes por una causa perdida, y que es imposible recuperar”.

-Vuelvo a reiterarlo pajarillo, creo que tienes mucha sabiduría… ¿Ahora, Cuál es el tercero?

“Antes de creer algo, primero piensa y razona, luego debes aceptarlo”.

-Me parecen muy acertados tus consejos y considero que mereces la Libertad.

Y diciendo esto don Francisco soltó al Jilguero que voló a la rama del árbol más cercano.

Una vez el pajarillo se sintió libre se puso a cantar muy alegremente por liberarse de aquella jaula. Luego pensó poner a prueba a don Francisco para saber si había comprendido y aprovecharía sus tres consejos, y le dijo:

– En verdad creí que eras un hombre muy listo. ¿Cómo se te ocurre soltarme?. Si me quedé atorado es porque tengo en mi buche una piedra preciosa del tamaño de una manzana. Sólo te bastaría con matarme y sacarla para dejar de ser pobre. ¿No se te ocurrió que un pájaro que habla no es cualquier pájaro?

Al escuchar estas palabras don Francisco se puso enfadado, tomó una red y trató de cazar de nuevo al Jilguero, pero todo fue inútil. Aquella pequeña ave volaba de rama en rama con toda la agilidad que su tamaño le permitía.

Don Francisco le rogaba, lo seducía, le imploraba, le gritaba, le cantaba…. Hacía de todo para que el pajarillo se dejara atrapar. Pero entre más insistía, el pequeño jilguero más se burlaba. Aterrizó en la rama más alta de un cedro y le dijo:

– En verdad veo que eres tan necio y testarudo que he desperdiciado mis consejos contigo. Recuerda el primero: “No te esfuerces en conseguir nunca, aquello que es absolutamente imposible de obtener”. No creas que con esa red y tus seductoras palabras lograrás alcanzarme. Mi límite para volar es el cielo, y tú ¿Hasta dónde puedes subir?. Recuerda el segundo de mis consejos: “Nunca te  afanes por una causa perdida y que es imposible recuperar”. Estás enfadado contigo mismo por haberme soltado. ¿Qué ganas con frustrarte? ¿Serás más feliz?, al contrario; no llores sobre la leche derramada. Entre más llores por tu pasado, dejarás de vivir el presente y soñar con un futuro.

Aquel hombre no sabía si estaba enfadado, frustrado, triste o acongojado. No se reponía y el pequeño jilguero le daba donde más le dolía: Su ego. Y le recordaba el tercer consejo:

-“Antes de creer algo, primero piensa y razona, luego debes aceptarlo”. ¿En qué estabas pensando al creer que en mi pequeño cuerpo podría caber una piedra preciosa del tamaño de una manzana?. Espero que después de esta lección, pongas en práctica estos tres sencillos consejos, para que seas feliz en tu diario vivir.

Diciendo esas palabras, aquel pequeño jilguero alzó vuelo y se perdió entre las nubes.

Como dice el tan conocido refrán “Quien no oye consejo, no llega a viejo”, debemos escuchar la opinión de personas sensatas y prudentes; ya que éstas tienen más experiencia porque han aprendido de sus vivencias, y si seguimos sus consejos no cometeremos sus mismos errores.

Luego en Proverbio 19:20 encontramos “Atiende a los Consejos, acepta la enseñanza, al final serás sabio”

Cuando nos dejamos llevar por nuestros instintos, sin escuchar las advertencias de lo que nos puede pasar; cometemos imprudencias que a veces llegan a ser fatales o desastrosas.

El Jilguero fue claro al decirle a Don Francisco, que para ser feliz debería poner en práctica esos tres sencillos consejos; los cuales se resumen en que debemos trazarnos metas alcanzables, olvidar el pasado, vivir el presente, proyectarnos el futuro, y no creer en todo lo que escuchamos.

La Abuela

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La Abuela

La Abuela es una Narradora de Cuentos que trae consigo una Moraleja, Enseñanza y Lecciones de Vida en cada una de sus Historias.

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